Se estima que casi la totalidad de sus 700.000 habitantes apoyan los reclamos regionales
SUCRE/OPINIÓN Enviado Especial, Lunes 16 de Agosto de 2010.-
¿Cómo llegar a Potosí en medio del más impresionante bloqueo? No hay muchas respuestas. Se habla de una vía de tierra alterna con supuestos pocos puntos de bloqueo, pero al final se revela que esa posibilidad es nada más que una ilusión, que la única posibilidad es la carretera asfaltada que une los 160 kilómetros que distan a esa ciudad de la capital de departamento más cercana, la ciudad de Sucre. Y por esa vía nadie garantiza nada.
Los conductores de vehículos que hacen servicio “expreso” entre las ciudades se sienten tentados a correr el riesgo, pero pronto la prudencia gana a la necesidad, pese a que hace 16 días están prácticamente varados en la ciudad de Sucre. Tanteo tras tanteo, finalmente un conductor potosino acepta el reto. Letrero de “prensa” y vamos “hasta donde se pueda”.
El primer punto de bloqueo está a unos 60 kilómetros de Sucre, en territorio potosino (el límite entre ambos departamentos está a unos 60 kilómetros). Se trata de los campesinos movilizados de una comunidad que hace apenas 24 horas recibieron el instructivo de su federación y ahí están, hombres, mujeres y niños, cortaron árboles, arrastraron piedras y cuatro camiones que transportan unas 80 vacas desde Santa Cruz, para ser carneadas en Potosí, quedan varados.
Los campesinos cuentan que viven de la agricultura. Se dedican al cultivo de hortalizas, su mercado es Potosí y hace dos semanas que no venden. Su producción se pudre y los niños hace diez días que no van a clases, pero ahí están firmes en el respaldo a sus dirigentes departamentales y grabados en la memoria los seis reclamos de su departamento. Con quien se habla, en español o quechua, recita como el “Padrenuestro”, el pliego petitorio.
Dan paso y veinte kilómetros adelante los que bloquean son nada menos que transportistas. Hace 16 días que están varados en su servicio interno por las provincias del departamento, pero la posición es firme, sin lugar a titubeos: los seis puntos del pliego y “hasta las últimas consecuencias”.
De allí en adelante hay pequeños bloqueos con piedras y árboles esparcidos en la carretera. En Betanzos hay dos grandes sitios de bloqueo y la población movilizada y enardecida.
Las ráfagas de viento son muy fuertes y arrastran arena que golpea el rostro. Dicen que hay que esperar una marcha. En unos 20 minutos llegan comunarios de ayllus cercanos en marcha por la carretera para sumarse al bloqueo.
Más adelante son decenas de trabajadores mineros, unas veces de cooperativas, otras de empresas privadas, otras de una fundición, los que bloquean. Tienen la característica dinamita y anfo que hacen explotar con gran estruendo. Dicen que no se explican que una región que ha sido fiel en las elecciones al presidente Evo Morales ahora sea totalmente desatendida, que no se acuda de inmediato a dar respuesta cuando se plantean soluciones.
De los aproximadamente 24 puntos de bloqueo llama la atención uno custodiado exclusivamente por pobladores de ayllus que quedan a una distancia de hasta 45 kilómetros. Decenas de personas son parte de la protesta. Muchos de ellos ancianos y ancianas. Un campesino de cerca de 80 años, con vestimenta muy pobre y abarcas, con un palo que le sirve de bastón se lamenta a gritos: que desde que tiene uso de razón los políticos van y les piden el voto, y les regalan coca o azúcar, y cuando son Gobierno los olvidan, que está movilizado para que sus hijos y nietos tengan un futuro porque la oportunidad ya no será para él.
Desde Karachipampa, a seis kilómetros de Potosí es muy difícil avanzar. Los bloqueos son casi pegados, los bloqueadores son agresivos. Exigen credencial, no sólo letrero de “prensa”, revisan el vehículo, dicen que hasta en la maletera se ha intentado transportar pasajeros. Como en otros puntos, algunos de ellos llevan ganchos para pinchar llantas.
Los alimentos escasean en la ciudad
El ingreso a Potosí recuerda las jornadas de octubre en la ciudad de El Alto. Hay decenas de bloqueos dentro de la ciudad, hay gente en las calles, movilizada, en los sitios de bloqueo. Una señora de pollera parece llenar toda una calle, y desde allí grita reclamos contra “el Evo”. Como decenas de bloqueadores repite que cuando hay elecciones el Presidente iba varias veces a la semana a la ciudad y a las provincias, y regalaba coca y azúcar. Y ahora, cuando se le piden soluciones no aparece…
En la Plaza Principal de Potosí hay varias carpas con huelguistas de hambre. El servicio Departamental de Salud contabilizó en el día 16 de paro (el jueves) 2.000 huelguistas, pero el número varía hacia abajo porque las bajas por instrucción médica empiezan a sumarse.
En la Plaza Principal de Potosí hay varias carpas con huelguistas de hambre. El servicio Departamental de Salud contabilizó en el día 16 de paro (el jueves) 2.000 huelguistas, pero el número varía hacia abajo porque las bajas por instrucción médica empiezan a sumarse.
Las mujeres lloran cuando se las entrevista pero prometen no aflojar y repiten su reclamo de ingratitud del Presidente, su simpatía para pedir votos y su actual indolencia.
Colegas periodistas cuentan que nunca vieron nada igual. La ciudad es fantasmal a las cuatro de la tarde. Todas las oficinas están cerradas, los restaurantes, en unas 15 cuadras sólo se pudo ver dos pequeñas tiendas de barrio con la puerta a medio abrir.
Se confirma que la comida escasea pero sobre todo que los precios subieron. Por una zanahoria se pide hasta dos bolivianos, por una lechuga pequeña un boliviano. Pero nadie de las muchas personas entrevistadas tiene una queja por la comida.
Colegas periodistas cuentan que nunca vieron nada igual. La ciudad es fantasmal a las cuatro de la tarde. Todas las oficinas están cerradas, los restaurantes, en unas 15 cuadras sólo se pudo ver dos pequeñas tiendas de barrio con la puerta a medio abrir.
Se confirma que la comida escasea pero sobre todo que los precios subieron. Por una zanahoria se pide hasta dos bolivianos, por una lechuga pequeña un boliviano. Pero nadie de las muchas personas entrevistadas tiene una queja por la comida.
El conflicto por los límites entre Oruro y Potosí
Uno de los seis puntos de la movilización y, en principio, el fundamental, es el límite de Coroma, Potosí, con Quillacas, Oruro. Es una disputa que viene de la colonia.
El Virrey Toledo decidió que parte del territorio entonces potosino, pase a propiedad de comunarios de Oruro. Las autoridades de la época recurrieron al Alto Perú con el reclamo y los documentos. Desde España, se dio la razón a Potosí. Desde el 2002 se actualizó la disputa. Está en un juzgado de la ciudad de La Paz, donde también se dio la razón a Potosí, pero siguen los trámites jurídicos y las apelaciones. Los potosinos se enteraron de un supuesto trámite en algunos niveles de Gobierno para que, por ley, se determine que ese tema y otros similares, sean resueltos “según usos y costumbres”, lo que sospechan favorecería a Oruro.
El principal punto de atención en la disputa limítrofe es un cerro rico en piedra caliza, oro, otros minerales y uranio. El Gobierno les había prometido hacer realidad una fábrica de cemento para utilizar la piedra caliza, pero también desde el Gobierno se prometió a los orureños construir una fábrica de cemento que utilice el mismo filón de piedra caliza.
El principal punto de atención en la disputa limítrofe es un cerro rico en piedra caliza, oro, otros minerales y uranio. El Gobierno les había prometido hacer realidad una fábrica de cemento para utilizar la piedra caliza, pero también desde el Gobierno se prometió a los orureños construir una fábrica de cemento que utilice el mismo filón de piedra caliza.
Drama de los turistas retenidos
Los bloqueadores impidieron en más de una oportunidad la salida de los ciudadanos extranjeros de Potosí en vehículos particulares o buses
En el inicio del bloqueo se estimaba que estaban en Potosí unos 180 turistas. Pasados 16 días, quedan unos veinte. Su situación es dramática, prácticamente de rehenes.
La tarde del jueves partió una delegación de casi medio centenar de vehículos hacia Sucre, para un nuevo intento de negociación. Los turistas contrataron un bus para salir junto a la caravana, pero fueron rodeados, acosados y desde las ventanas del bus vieron partir el último vehículo que podría abrirles los puntos de bloqueo, y, obligados a bajar.
La tarde del jueves partió una delegación de casi medio centenar de vehículos hacia Sucre, para un nuevo intento de negociación. Los turistas contrataron un bus para salir junto a la caravana, pero fueron rodeados, acosados y desde las ventanas del bus vieron partir el último vehículo que podría abrirles los puntos de bloqueo, y, obligados a bajar.
El virtual rescate de turistas fue una real odisea. Se lo intentó por helicóptero, por avión, unas veces se pudo, otras fue imposible. En los primeros viajes de la caravana de representantes para negociar en Sucre fueron saliendo muchos, pero sectores de la población se fueron enardeciendo y los turistas varados son una forma de llamar la atención nacional e internacional.
Entrada la noche en uno de los puntos de bloqueo, el “expreso” de periodistas encontró una camioneta colmada de turistas de distinta nacionalidad, sobre todo argentinos. Pasaron varios puntos de bloqueo. Cuando había que despejar piedras, frenéticos bajaban a hacer la tarea con una desesperación absoluta.
“No hay espacio en la camioneta, ¿tienen espacio en el auto? rogaban, a medio camino, en uno de los muchos puntos de bloqueo.
La situación de los turistas es una muestra de que los dirigentes fueron sobrepasados por la movilización popular. Los dirigentes y autoridades se esforzaron e hicieron gestiones y ayudaron a evacuar turistas, pero los sectores movilizados decidieron lo contrario, en muchos casos.
EL DESGASTE El Gobierno jugó al desgaste. Desde el inicio del conflicto y su desarrollo, se impuso una vez más la lógica de que con el paso de los días el movimiento caería por su propio peso. Pero lo que fortaleció la protesta fue la agresividad gubernamental. Al séptimo día de las movilizaciones y el paro, desde La Paz y desde los ministerios de la Presidencia y de Gobierno, se acusó a los potosinos de dejarse manipular por un movimiento político partidista, atribuido al reelecto alcalde René Joaquino, quien ganó la elección al MAS y por ello se encuentra acosado de suspensión en base a la “Ley corta” que faculta poner autoridad interina si el titular es acusado por un supuesto delito por un fiscal.
La sindicación hirió el orgullo de los potosinos y desató una movilización inesperada, con el fortalecimiento y crecimiento de los piquetes de huelga de hambre y de puntos de bloqueo.
“No hay espacio en la camioneta, ¿tienen espacio en el auto? rogaban, a medio camino, en uno de los muchos puntos de bloqueo.
La situación de los turistas es una muestra de que los dirigentes fueron sobrepasados por la movilización popular. Los dirigentes y autoridades se esforzaron e hicieron gestiones y ayudaron a evacuar turistas, pero los sectores movilizados decidieron lo contrario, en muchos casos.
EL DESGASTE El Gobierno jugó al desgaste. Desde el inicio del conflicto y su desarrollo, se impuso una vez más la lógica de que con el paso de los días el movimiento caería por su propio peso. Pero lo que fortaleció la protesta fue la agresividad gubernamental. Al séptimo día de las movilizaciones y el paro, desde La Paz y desde los ministerios de la Presidencia y de Gobierno, se acusó a los potosinos de dejarse manipular por un movimiento político partidista, atribuido al reelecto alcalde René Joaquino, quien ganó la elección al MAS y por ello se encuentra acosado de suspensión en base a la “Ley corta” que faculta poner autoridad interina si el titular es acusado por un supuesto delito por un fiscal.
La sindicación hirió el orgullo de los potosinos y desató una movilización inesperada, con el fortalecimiento y crecimiento de los piquetes de huelga de hambre y de puntos de bloqueo.
Potosí es una de las plazas fuertes del Movimiento al Socialismo. En promedio, Potosí le otorga un 76 por ciento de respaldo al Presidente Evo Morales y a su partido, por ello resulta difícil de explicar una movilización tan generalizada y radical contra el partido en función de Gobierno. Los mismos potosinos no se explican la actitud del Presidente, a quien no ocultan su simpatía, por lo que atribuyen su sacrificio a algunos de sus ministros.
Desde el Gobierno se redujo la agresividad durante una semana, pero luego se volvió a la carga con acusaciones.
El emblemático Cerro Rico
Los potosinos grafican la situación de su “Cerro Rico”, comparándolo con una ciudad. De madrugada, al mediodía y por la noche miles de personas ingresan y salen del cerro. Por dentro son millones las galerías subterráneas. Hace siglos que la situación es casi idéntica.
El cerro no cede en proporcionar riqueza desde hace más de 500 años, pero en varias de sus faldas cede la tierra. Y es inminente que los derrumbes terminen con su figura. La preservación de su forma cónica es uno de los reclamos de la movilización potosina.
En los bloqueos participan los mineros cooperativistas que son uno de los sectores que sigue cavando en el Cerro Rico. Es permanente su disputa con el Comité Cívico de Potosí que reclama que cesen los trabajos en el interior del coloso que sigue proporcionando por lo menos una decena de minerales.
Si se suspende la labor minera, miles de cooperativistas quedarán prácticamente cesantes. También son constantes los accidentes con muerte en interior mina. Desde que se redujo a casi nada la estatal Corporación Minera de Bolivia, los cooperativistas extraen el mineral con los medios más rústicos imaginables.

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