Terrorismo: Ignacio Villa Vargas dijo que el “video coima” fue una parodia y que es perseguido por cruceños y por el Gobierno.
La Prensa - 04 de febrero.- Ignacio Villa Vargas, “el Viejo”, está en Santa Cruz de la Sierra. En una entrevista exclusiva concedida ayer a la red Uno, denunció que fue torturado en la Fiscalía, confirmó la existencia del grupo separatista de Eduardo Rózsa Flores, se declaró en la clandestinidad y afirmó que recibió 31.500 dólares sólo para ser filmado, pero cuando se apagó la cámara devolvió el dinero.
Un llamado telefónico de vecinos que reconocieron al delator de la milicia dio lugar a que la mencionada red televisiva desplazara un equipo periodístico hasta la avenida Cumavi y el cuarto anillo de la capital cruceña, donde se encuentra el alojamiento El Guapurú.
Villa Vargas se hospedaba allí bajo la identidad de José Vargas, presumiblemente la de su hijo, y tenía asignada la habitación número nueve. Las imágenes muestran que alrededor de las 20.00 del martes recibió la visita de una pareja de jóvenes que llegó en un vehículo de radio taxi El Motacú.
“El Viejo” se recuesta en el asiento trasero del motorizado, habla varias veces por su teléfono celular y después se sirve una gaseosa en un billar aledaño. Los tres se fueron y Villa Vargas regresó por la madrugada.
Se levantó alrededor de las 07.00 y bajó a la recepción, desde donde advirtió la presencia del equipo periodístico. Una hora más tarde trató de huir, pero fue sorprendido por un empleado del hotel que le obligó a pagar por el servicio y salió por el garaje, donde lo esperaba un vehículo Toyota Sprinter Marino de color guindo con placa 2127-FAB y fabricado en 1994.
El motorizado está registrado en el municipio cruceño de Warnes y mantiene una deuda impositiva de 251 bolivianos, devengada desde el año pasado.
Al huir en ese coche, Villa fue perseguido por los periodistas de la red Uno, que lo alcanzaron en la Pampa de la Isla, donde accedió a ser entrevistado.
Dijo que no pesa una orden de aprehensión en su contra, según le informaron sus abogados, y que no tiene recursos económicos para vivir.
Calificó al “video coima” como un “montaje, porque me dieron el dinero, pero me lo volvieron a quitar. No sabía que lo harían”. Visiblemente atemorizado, no quiso decir quién le entregó los 31.500 dólares para que saliera del país. Adujo que por padecer diabetes y porque “la altura me afecta mucho, estuve un mes y medio sin probar bocado. Entonces no estaba consciente de lo que hacía”. Desde que su nombre cobró relevancia en los medios por su vinculación con la célula, se conoce que padece diabetes avanzada, por lo que la Fiscalía y el Gobierno temieron por su vida.
La administradora del alojamiento El Guaparú informó a la red televisiva Unitel que Vargas solicitó guardar unas dosis de insulina y se las inyectaba en el estómago. Inclusive se lo ve, en las imágenes, lesionado en la pierna izquierda, por lo que caminaba con ayuda de una muleta de metal.
Refirió que esa supuesta entrega se realizó en la frontera con Argentina, donde se fue y permaneció siete meses, pero después regresó a Bolivia porque no tenía dinero. “No había un acuerdo para que me vaya, nunca lo hubo” para que inculpe a líderes de la institucionalidad cruceña (ver recuadro), y confirmó que “por supuesto que conocí a Rózsa, las fotos son reales. También conocí al capitán (Wálter) Andrade. Eduardo me dijo que pertenece al grupo. Le dije mucho gusto, y eso fue todo”.
Villa Vargas aseguró que ese grupo se preparaba para dividir Bolivia, pero que en sus declaraciones no incriminó a persona alguna, aunque mostró unas cicatrices en su abdomen (en el mismo lugar donde se inyecta la insulina) que dijo son de quemaduras que le produjeron agentes del Ministerio de Gobierno para que revelara las actividades de la milicia liderada por Rózsa Flores.
El Ministerio Público acusó de los delitos de terrorismo y alzamiento armado a 39 personas, entre las que se cuenta Villa Vargas por su relación con las actividades de la milicia.
En una entrevista concedida al periodista húngaro Andras Keppes, Rózsa Flores reveló que había sido llamado para defender a la ciudad y al departamento de Santa Cruz y, en caso de ser necesario, crear otra república.
“El Viejo” explicó que su vida corre peligro. “Temo al Gobierno y también al grupo de Santa Cruz, porque supuestamente declaré contra sus miembros. Por eso no me dejo ver con nadie”.
El fiscal Marcelo Soza, que investiga el caso, indicó el 17 de diciembre pasado que Ignacio Villa recibió una cantidad de dinero, que no especificó, para comprar armas, pero que cometió una malversación, y para evitar rendir cuentas tomó contacto con los servicios de Inteligencia del Estado y denunció las actividades subversivas y secesionistas.
“Yo no inculpé a nadie y no tengo una orden de captura, pero no puedo presentarme voluntariamente porque no hay seguridad jurídica y, por el otro lado, el grupo cruceño tampoco puede darme garantías”. Por eso, dijo, se declara en la clandestinidad.
Pese a reiterar que no pesa una orden de captura en su contra, se siente un perseguido político del Gobierno, aunque admitió que durante algún tiempo agentes de los servicios de Inteligencia estatal lo custodiaron.
El martes pasado, el fiscal Soza inició los trámites para emitir la orden de aprehensión contra Villa Vargas.
Sus declaraciones involucran a varios líderes cruceños
Aunque Ignacio Villa Vargas aseguró anoche no haber incriminado a persona alguna de la institucionalidad cruceña en su declaración a la Fiscalía, dijo que “pienso que el jefe máximo (del grupo irregular) era al que le decían Lucas, que era el doctor Alejandro Melgar Pereira. Según los comentarios y las charlas deduzco esto porque, básicamente, cuando hacía falta dinero o algún equipo, se remitían a Lucas y él solucionaba todo. Posterior en el mando estaba Hugo Achá, a quien se conocía como Superman”.
Agregó que “de ahí venía el grupo, a cargo del que estaba Germán, que era el señor Eduardo Rózsa Flores”. Había otros niveles, cuyos integrantes no se conocían entre sí, que “se repartían por lugares donde iban a estar. Por ejemplo, un grupo en el stand de Cotas, otro en el de Fegasacruz y otro en el Comité pro Santa Cruz”.
También señaló que “en varias ocasiones vi que ingresaban personas que son públicas en Santa Cruz, como ser Branco Marinkovic, Mauricio Roca, Guido Nayar, gente y personeros de Cotas (...) gente de la Prefectura”, que vestía el uniforme de trabajo.
Consultado en torno a Lorgio Balcázar, entonces gerente del Comité Cívico, dijo que “era parte del grupo, porque se reunía con Alcides (Mendoza) y Germán (Rózsa Flores)”.
Testimonió, además, que Alcides Mendoza y Juan Carlos Gueder eran reclutadores de soldados para la milicia. “Tenían que ser personas que demuestren valentía, con preferencia que sea gente de la Falange Socialista Boliviana, de contextura robusta y de gran valor, (aunque) principalmente el reclutador era Germán, a través de la Unión Juvenil Cruceñista”.
Rózsa Flores y sus camaradas Michael Dwyer y Árpád Magyarosi fueron abatidos la madrugada del 16 de abril de 2009 en el hotel Las Américas, de Santa Cruz. Villa Vargas aseguró que después de ese operativo policial fue “víctima de constantes amenazas en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Me decían que no debía declarar, que si lo hacía matarían a mi familia”. Denunció que sus dos hijos recibieron el encargo de decirle que no hable, mientras los encañonaban con armas de fuego.
Para destacar
Ignacio Villa Vargas vivió en Villamontes durante tres meses el año pasado. Utilizó la identidad de José Vargas.
En el alojamiento El Guapurú se registró bajo el mismo nombre y con la cédula de identidad 2836939.
En su declaración a la Fiscalía, “el Viejo” figura con el carnet número 2839936. Entre uno y otro, sólo hay dígitos cambiados.
Según la filiación del acusado de terrorismo y alzamiento armado, consta que Villa Vargas nació el 20 de junio de 1958.
El “testigo clave” del caso Rózsa involucró a otros líderes cruceños, como Pedro Yovío, Horacio D’Arruda y José Luis Quiroga.
Es poseedor de un amplio prontuario policial y judicial, por lo que los líderes cruceños ponen en duda su credibilidad.
Reacciones
“El señor Ignacio Villa Vargas ha ratificado y confirmado, en el informativo Notivisión, que existía ese grupo terrorista desbaratado en abril de 2009, que ha intentado separar a una parte del territorio nacional, que quería dividir al país. Esta persona ha confirmado también que el video ha sido un montaje. Lo dijo en dos ocasiones. Se ha especulado que fue una farsa, pero debemos tener en cuenta que esta persona es un acusado más por este caso. Una cosa que es muy importante poner en claro es que el señor Villa Vargas ha denunciado haber sido torturado. Es un hecho que debe ser investigado y si es que eso es verdad, quién lo torturó, quién cometió esa violación a los derechos humanos”.
Iván Canelas / Portavoz gubernamental
“Villa Vargas es un hombre que había perdido credibilidad, pero que ahora hay que creerle, ha mostrado sinceridad. La entrevista demuestra que el Gobierno ha estado metido en todo esto. Las personas a quienes se ve en un video que lo sobornan están siendo protegidas por la Fiscalía y puestas a buen recaudo. Ese montaje se les cayó, y tenemos la obligación, y debería ser el Ministerio Público ahora quien proteja a este testigo clave tanto como a Carlos Núñez del Prado y Edson Alí Espinoza, pero no lo va a hacer porque el Órgano Judicial está manejado por el presidente Evo Morales. Ahora, la comisión de fiscales quiere cubrir con un manto de silencio la investigación del video al pedir 10 días de reserva”.
Norma Piérola / Diputada opositora
“Es una entrevista armada más que el cuento de Blanca Nieves y los siete enanos. ‘El Viejo’ aparece muy bien vestido, con auto y unas envidiables gafas. A pesar de ello, afirma que sí hubo un grupo armado. Admite que el video sí existió y que la hipótesis que se manejaba en sentido de que era un montaje se cae. Esa entrevista afecta al Ministerio de Gobierno porque no se justifica cómo una persona puede entrar y salir del país como quiere. Dónde está Migración, qué hizo el fiscal Marcelo Soza. Demuestra que se continúa vulnerando la seguridad del Estado. Es un golpe bajo a la Policía, que requiere cambios. Muestra que el Ministerio Público pecó de ineficiente”.

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